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7/2/11

HA FALLECIDO GARY MOORE

Pues sí, he aquí la noticia del día. La desgraciada noticia del día, el fallecimiento de Gary Moore; y poco más que decir al respecto por nuestra parte, toda vez que nunca fuimos acérrimos seguidores de su arte. Eso sí, como reconocimiento del mismo, sirva esta entrada, con la crítica que hicimos del concierto que ofreció en 2009 en Pamplona, de póstumo homenaje


Rendidos al mejor blues

Concierto de Gary Moore


Fecha: sábado, 9 de mayo.

Lugar: Pabellón Anaitasuna, Iruñea.

Intérpretes: Gary Moore, a las guitarras y a la voz, acompañado por Steve Dixon, a la batería, Vic Martin, a los teclados, y Pete Rees, al bajo. Como telonero abrió la noche Otis Taylor.

Incidencias: concierto de presentación de Bad for you, baby, nuevo CD del artista. 2 horas de duración, bises incluidos. Muy buena asistencia, público de edades próximas a la madurez y que, entregado, disfrutó de la velada.


Esperado como agua de mayo por sus incondicionales, el mítico guitarrista Gary Moore pasó finalmente por Iruñea, protagonizando un concierto que, si bien, satisfizo a los presentes (cosa de la expectación generada por su visita y por la calidad que atesora su repertorio), pensamos que todavía, en cierto modo, pudo haberlo hecho más: sí, toda vez que para buena parte de sus seguidores resultó incomprensible que faltaran del setlist no ya temas de su época de Thin Lizzy, aunque tal vez el que hubiera tocado alguno tampoco hubiera estado de más, sino imprescindibles clásicos suyos como el Still got the blues… por ejemplo, por no bucear en una lista de éxitos verdaderamente amplia. Y es que aunque el artista prefiera decantarse por la interpretación de temas nuevos en sus conciertos (algo que por simple higiene mental entendemos y respetamos) creemos que Moore, siendo como es todo un mito viviente, debería obsequiar a los suyos con más hits de verdadero calibre: a un público que, insistimos, el sábado quedó satisfecho, a pesar de lo dicho. La velada arrancó sobre las 22.45 con la presencia de Otis Taylor, quien, ante un todavía semi vacío pabellón, hizo tiempo en clave de blues acompañado únicamente por su guitarra, tratando de caldear el ambiente y de calentar las gargantas de los presentes, algo que consiguió. Y tras la media hora de que dispuso, con las agujas del reloj cortejando las 23.45 horas, lo que casi todos llevaban años esperando: la comparecencia de Gary Moore, quien, fuerza, estilo y elegancia a las 6 cuerdas desde el mismísimo centro del escenario, dio inicio al concierto con el legendario Oh pretty woman. Con los tres músicos implicados, al igual que el hecho musical, orbitando en todo momento alrededor de Moore y sus guitarras, la velada deparó a continuación dos temas nuevos, Bad for you baby, lento blues-rock levantado sobre potentes solos de guitarra, y Down the Line, rock and roll clásico salpicado de punteos cuya interpretación, junto con las de los dos anteriores, puso de manifiesto lo siguiente: que Moore hace sonar las guitarras sacando no ya chispas de sus mástiles, sino tórrido fuego musicado, llegando a alcanzar el éxtasis sonoro a lomos del sonido de un instrumento que se reveló como el vehículo más adecuado para llevarle a él y a los suyos hasta el clímax, y que el blues, para él, es una religión: una creencia de la que él mismo, para sus seguidores, viene a ser su profeta y mesías a un tiempo; y así lo pusieron principalmente de manifiesto las interpretaciones de Have you heard o I Love you more than you’ll ever know, slow blueses que sonaron entre temas más rockerizados, como los más que conocidos All your love y Too tired, con el maestro de ceremonias llenando el pabellón tanto con las cuerdas de sus guitarras como con sus cuerdas vocales, haciéndonos partícipes éstas últimas de una voz cuyo timbre no ha perdido ni un ápice de claridad, pese al paso del tiempo. Finalmente, tras diez composiciones en total, el histórico concierto terminó con Walking by myself, hit del celebradísimo Still got the blues -al igual que los dos últimos citados-, deparando los bises dos temas más, en medio de un ambiente totalmente efervescente: el último de ellos Parisienne walkways, cuya interpretación puso el broche de oro a la presente noche… Sí, de oro, a pesar de los peros reseñados al principio. A una noche de fiesta vivida y sentida, cómo, en genuina clave de blues.


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